Sobre el VHS

sobre-el-vhsRecuerdo que en mi casa, antes del divorcio, había dos aparatos de reproducción de video: el VHS y el BETAMAX. Usaba ambos porque mi padre había grabado de la TV “El imperio contraataca” en Vhs y “El retorno del Jedi” en Beta. (Creo que la primera vez que mi padre se asombró genuinamente de mi, fue un día que, mientras el tomaba una siesta, puse a funcionar el Vhs).

Ir a alquilar una película siempre marcaba el principio del fin de semana. Ya fuera el viernes en la noche o el sábado en la mañana. Recuerdo “Big” de Tom hanks, “Kickboxer 2” con Sasha Mitchell, como películas que rentamos más de una vez.

En mi adolescencia pasar el fin de semana copiando películas difíciles de conseguir era una constante. La duda siempre era si grabarla SLP LP o SP, 3 velocidades que cambiaban la calidad: si elegías la peor podías incluir en un solo casette hasta 3 largometrajes, pero la calidad sería pobre. Dependiendo la película tomabas la decisión, Odisea del espacio 2001 la grabé en SP!.

En VHS también grabé y compré muchas cosas de música, desde el concierto de Secret World Live de Peter Gabriel (que compre usado), Clínicas de batería de Terry Bozzio y Jeff Porcaro (Que recibí de navidad en el 1997, probablemente) hasta uno de mis tesoros; el unplugged de Charly García grabado directamente de MTV y otra cinta donde tenía “The return of the breaker brothers” y ¾ de “Three of a perfect pair” de King Crimson en vivo en Japón.

No me gustaron mis primeros encuentros con el DVD, un amigo trajo de NY en el 99 o 2000 una copia de “Blair witch Project” y me molestaba la imagen, se me hacía falsa y chillona.

No puedo precisar cual fue la última película de Vhs que alquilé, Quizas fue “Meet joe black” que consistía en dos cintas, cuando pasabas a la siguiente, repetían la última escena de la pasada para garantizar que no te hubieses perdido nada.

Y bueno hay un par de situaciones familiares grabadas en vhs: mi cumpleaños de 5 años y la boda de mi tía Mónica. Lo que más me fascina cuando veo esas imágenes es la escurridiza cotidianidad que aparece: como caminaba, vestía y hablaba la gente.

No se si extraño el vhs en sí, pero indudablemente extraño la ingenuidad y la dedicación con la que veía las mayoría de los contenidos que guardaba ahí.

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