Sobre cantar

20150424_102907Cantar es un gran gesto humano de rebeldía, un delirio; es usar cosas (la voz y las palabras) que nos fueron dadas para ponerle orden al mundo, para todo lo contrario. Miremos esta cita de Slavoj Zizek:

“Lacan acuñó el neologismo jouis-sense, goce en el sentido; en cuanto la voz cantante “se vuelve loca,” rompe las cadenas que la mantienen atada al significado y se precipita a un incontenible goce de si.”

Gracias al lenguaje dividimos y controlamos, tenemos nombres para las cosas, y nombres para las partes de las cosas. Nuestra voz en principio sirve para comunicar esas palabras, esos límites. Pero cuando cantamos usamos ese instrumento y las palabras para todo lo contrario: para jugar con la noción de tiempo, para evocar algo que va más allá de las palabras y para, en esa ejecución, tener un goce maravilloso del acto en si mismo, de nuestro cuerpo.

De niño no cantaba con frecuencia,  supongo que por una mezcla entre falta de interés, odio hacia mi timbre (en grabaciones lo escuchaba agudo y como si mi boca estuviera siempre llena de saliva), y no mucho oído musical. A los 12, cuando empecé a tocar guitarra, intenté cantar, pero claramente mi voz pre-adolescente no sonaba para nada igual a la de, no se, Billy Corgan.  A los 14 me obsesioné con el rock progresivo y el jazz fusión, así que abandoné la idea de cantar por unos años.

Ya a los 21, me interesé por cantar de nuevo. En gran medida por la influencia de Carlos Vargas, el cantante de una banda de Ska donde yo era el baterista y por la necesidad de hacer música luego de quedarme sin banda.

Para hacer el cuento corto, siempre me sentí acomplejado con mi voz, todo el mundo la criticaba, a nadie parecía gustarle y de verdad tenía muy poco control sobre ella: era difícil afinar y proyectar mientras trataba de mantener mi timbre natural. Con los años, mucha práctica y varias clases, fui mejorando pero nunca me sentí bueno, poseedor de una voz hermosa. Al reunirme hace unas semanas con Andrés Levin (el nuevo productor de mi tercer disco) y ponerle mis canciones nuevas, me dijo que su cosa favorita de mi música era… ¡Mi voz!, casi me caigo para atrás como Condorito. ¿Osea que mi voz no es horrible? ¿Qué es cantar bien?

Es difícil, para algunos lo más importante es ser muy afinado, para otros proyectar, para otros tener un gran registro. Para mi la voz es una imagen, como la del espejo, es un pedazo de nuestro yo. Y a mi me encanta la gente que lo muestra de una forma honesta, vulnerable y frágil, como Bjork o Fito Páez, que llevan sus voces a sitios incómodos y raros.

Cantar es un gran delirio, pero es de lo más gozoso que tengo en la vida.

Ulises Hadjis

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